Argentinos diseñan extractor de aceite de cannabis

El uso de cannabis medicinal en pacientes que lo requieren, es algo que cada día avanza más en las legislaciones latinoamericanas, como muestra la aprobación de ese tema en el Congreso peruano, hace pocos días; y como ya ocurrió en argentina con la sanción de la ley 27.350 hace ya dos años, habilitando su uso medicinal y creando un programa nacional para impulsar la investigación y su producción pública.

Uno de los temas más complicados de resolver es que para cada caso se necesitan especificaciones precisas para preparar el aceite y brindar así el tratamiento adecuado, por eso los dispositivos que se usan para extraer el aceite de la planta suelen ser artefactos caseros que a veces no garantizan la formulación óptima del preparado.

Estudiando este problema, un grupo de diseñadores industriales argentinos creó Néctar, un extractor de aceite de cannabis. La idea surge como trabajo final de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA): “Teníamos que presentar un prototipo funcional y queríamos hacer algo que pudiera trascender el ámbito de estudio, algo que estuviese al servicio de la sociedad. Justo se había aprobado la ley y nos entusiasmamos con la idea de desarrollar este dispositivo porque todos conocíamos a alguien que estaba probando aceite de cannabis para paliar una enfermedad”, dijo a TSS Franco Di Paolo, integrante del equipo.

Como Néctar está pensado para consumo personal, se ha puesto el foco en desarrollar un artefacto sencillo y que proporcione un líquido directo para ser utilizado.

El primer prototipo funcional estuvo listo a finales del 2017 y posteriormente comenzaron a presentarse en concursos para continuar su desarrollo. Hoy el método que usa Néctar, para separar los componentes activos del cannabis (como el CBD, THC y CBN) es la extracción mediante fluidos supercríticos, que se trata de fluidos que, sujetos a altas presiones y temperaturas, poseen la capacidad de disolver solutos. En este caso, el fluido elegido es el dióxido de carbono (CO2), que reemplazaría a los solventes tóxicos, inflamables y poco selectivos, como el alcohol.

El proceso es sencillo: se coloca el cannabis , y el CO2 en forma de hielo seco, que no es difícil de conseguir. Luego, se ingresan en el dispositivo los parámetros de extracción. Esto depende del tratamiento a realizar y de los datos proporcionados por una base que los diseñadores apuntan a generar. Finalmente, tras un lapso que puede ir desde 15 minutos hasta 5 horas según el proceso, se obtiene el aceite listo para usar.

Fuente: Néctar.

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